Jorge Pineda: El artista del bolígrafo

 En: MAGAZINE Fuera de Serie, 13-04-2012
 
El dominicano, de 51 años, ante su pintura ‘Tú en mi laberinto’. 2010. 30.000 euros.
 

El artista del bolígrafo

13-04-2012

Ores Lario
Fotografía de Álvaro Felgueroso

Se ha hecho un hueco entre los grandes pintores actuales. Los dibujos del dominicano Jorge Pineda engrosan las mejores colecciones del mundo. Su pincel: un simple bolígrafo.

A Jorge Pineda le gustan los perros. Querría disponer de tiempo para dedicárselo, pero su agenda, repleta de citas por todo el mundo y completa hasta 2013, le impide cuidar de canes reales y ha decidido crearlos. Con bolígrafo y una técnica virtuosa, el artista dominicano ha dibujado una serie de 10 animales de asombroso realismo que “aunque a simple vista parecen lindos, generan una sensación un poco incómoda en el espectador.

Son criaturas que hablan de la vanidad y de las trampas, temas en los que estoy trabajando últimamente”, señala el autor que comenzó a elaborar las piezas partiendo “del garabato típico que todos hemos dibujado con lápiz o bolígrafo en una esquina de un papel”. El resultado, opuesto a la improvisación, deja traslucir una crítica que consigue a base de pequeños detalles cargados de ironía. “La idea me vino del inconsciente. Supongo que es una imagen que tenía almacenada allí y un día decidió salir a pasear. Algo así como cuando los perros sacan a sus amos a la calle. Cuando hice el primer dibujo, investigué sobre el sentido del mismo desde el punto de vista simbólico. En el inconsciente colectivo se asume como una imagen de la fidelidad, de la nobleza”.

'Celebración'. Tríptico de tinta sobre papel. 50 x 65 cm. 12.000 € + IVA.‘Celebración’. Tríptico de tinta sobre papel. 50 x 65 cm. 12.000 € + IVA.

Dos de sus caniches pueden verse hasta el 16 de abril en el madrileño Espacio de las Artes de El Corte Inglés de Madrid, en una exposición que tiene a María Porto como comisaria. “Parecen los perros que podría llevar una pija neoyorquina pero tienen una lectura más profunda”, matiza la ex directora de la Galería Marlborough sobre las piezas de este autor que pueden parecen ingenuas, pero al involucrarse en ellas, con una mirada más atenta, el espectador termina por advertir su profundidad y su dimensión social. De su pensamiento surge una producción en la que rara vez se descubre un elemento fruto del azar. Cremalleras en el vientre o válvulas en las patas para inflar o vaciar el aire de los canes son algunas de las sutilezas y los guiños del artista.

Nacido en Barahona, al sur de la República Dominicana, el 24 de septiembre de 1961, Pineda afirma que fue artista “desde siempre”, desde que dibujaba en una gran pizarra que su madre, profesora, puso en la terraza de casa. “Éramos tres parejas de mellizos y mi madre dividió el tablero en seis para que todos pudiéramos pintar. Mi hermana me cedió su trozo, acabé alquilando la pizarra al resto y al final terminó siendo para mí, para expresarme yo”. Después de estudiar Arquitectura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, compaginó la creación artística con el teatro y la publicidad. Pero es con el arte con el que no cesa de acaparar la atención y los elogios de la crítica.

CON TINTA. Ayudado por bolígrafos Bic, Pilot o Paper Mate, perfila dibujos de depurada técnica y rigor formal. “Estas obras son muy delicadas y requieren muchos cuidados. Por eso los protejo con capas de barniz, para que no les dañe la luz”. En su trayectoria también ha trabajado la pintura, el grabado y las instalaciones. Las utiliza para desarrollar ideas ambientadas en la cultura urbana actual.

Es un narrador de historias y siempre le han interesado, asegura, los niños. El mundo de la infancia, como emblema de la humanidad y la inocencia, son el hilo conductor de buena parte de la obra del dominicano, que aporta, además, una clara voluntad de crítica social, de compromiso con los desfavorecidos. “La fragilidad de los más pequeños me preocupa. Yo tuve una niñez muy feliz, muy cuidado y amado por mis padres, pero las condiciones económicas y sociales de Santo Domingo hace que haya un número importante de niños viviendo en la calle. Por eso procuro reflejar en mi trabajo la falta de humanidad del planeta.

IVAM. 'Afro Issue I'. 2006. Madera y carbón vegetal.IVAM. ‘Afro Issue I’. 2006. Madera y carbón vegetal.

En mis obras, los menores significan muchas cosas. A veces son una metáfora de una sociedad como la mía, la caribeña, que es muy infantil y poco madura, y reacciona en vez de actuar y solucionar un problema”, explica este artista reflexivo que practica meditación todas las mañanas y se entrega con disciplina férrea a un “riguroso horario de trabajo de ocho horas diarias “.

SUS REFERENCIAS. Otras veces, Pineda elige reflejar la inocencia que pervive en el adulto. Cuando plasma la presencia de cuerpos, casi siempre esconde alguna parte, como el rostro “para crear conflictos en el espectador”. Concibe sus trabajos como un juego, enigmas para que la gente se acerque a descifrar los códigos envueltos en él y está convencido de que el arte contemporáneo ha dejado atrás la solemnidad para apostar por lo sano y lo dramático.

En ocasiones, la aportación de sus vivencias personales acaba por convertir sus obras en autorretratos. Así sucede con la serie Celebration, que ideó para su 50 cumpleaños. Ésta refleja el espíritu joven que hay dentro del individuo, “pero que ya no es un niño. Representa un momento de ascensión para ver el horizonte, cómo se percibe la vida desde lo alto. Habla del equilibrio precario en que vivimos, pero a la vez es una celebración hacia las gentes que se esfuerzan por encontrar soluciones para que aprendamos a convivir con nuestro entorno. Son unas piezas lúdicas, aunque también versan sobre la fragilidad del individuo, así como de su relación con la naturaleza”, asegura quien busca descubrir los roles humanos entre la madeja de sentimientos sobre los que trata su obra.Con el mismo lenguaje plástico, utilizando la tinta de bolígrafos, y en una inmersión temática de búsqueda de afectos, ha realizado la serie El príncipe constante, en la que profundiza sobre el amor y el equilibrio.

MUSAC. 'Santos Inocentes', 2003. Instación en la muestra 'Modelos para armar. Pensar Latinoamérica desde la colección Musac'.MUSAC. ‘Santos Inocentes’, 2003. Instación en la muestra ‘Modelos para armar. Pensar Latinoamérica desde la colección Musac’.

AGITADOR. Considera que entre las funciones de los artistas está la de ayudar a pensar a la gente de otra forma. “Los creadores tratamos de mantener a la sociedad en estado consciente, y nuestro trabajo tiene que ser una pieza de conversación que contribuya a la reflexión. Comunicar lo que se ve es fundamental para avanzar”.

Acerca de la pobreza y las diferencias sociales, Pineda piensa que “son males endémicos”. Considera también que la riqueza extrema, muchas veces, “ofrece una visión tan limitada del mundo y la injusticia se produce sin que podamos percibirla. Mi país no está exento de ello. Si cada persona hiciera lo que sabe, con alegría y energía, tendríamos menos problemas”. Su manera de cooperar para mejorar el mundo es “hacer lo que sé: crear objetos e imágenes, que la gente denomina arte, y que intentan dialogar con los demás”.

Cualquier lugar es bueno para alimentar su imaginación. “A veces me inspira una imagen, otras un pensamiento o una noticia de un periódico. Después puedo tardar dos semanas, tres meses o un año en desarrollar cada obra. Los proyectos requieren reflexión, por eso trabajo cuatro o cinco piezas al mismo tiempo”, dice. Su universo de referencias es amplio y no siempre se plasma como tal en su obra, pero lo enriquece y complementa. “Me fascina ver lo que hacen otros. Últimamente me han encantado la manera en que Gervasio Sánchez retrata el horror en la exposición de Tabacalera de Madrid y la muestra de Matisse, en el Centro Pompidou de París. Me interesa también el teatro, la literatura que devoro en el iPad…”.

DA2. 'Entropía'. 2006. Instalación de cartón, cerámica y luz.DA2. ‘Entropía’. 2006. Instalación de cartón, cerámica y luz.

Vive a caballo entre Nueva York y República Dominicana, donde tiene su taller. “Gracias a mi equipo, que me prepara el material, puedo trabajar cuando estoy de viaje por proyectos. Tengo la agenda llena hasta el año que viene”. La Bienal de La Habana, la Bienal de Aruba, una exposición en Holanda, otra en Nueva York en septiembre… “Aunque lo importante es el ahora. Pienso en un año y no a largo plazo, porque la vida es un constante cambio y evolución”, sentencia.

Es tanta la fuerza de sus creaciones que se está abriendo un hueco en colecciones públicas y privadas del mundo. En los últimos años su obra se ha ido incorporando a importantes pinacotecas y se le ha podido ver en la Bienal de Venecia y en ferias como Art Miami, Arco 2007 o Bale-Latina, en Basilea (Suiza). El precio de sus trabajos oscila entre los 5.000 € de los dibujos y los 70.000 € de sus instalaciones.

El secreto de que sus piezas gusten tanto al público como a la crítica especializada y que su valor en el mercado haya aumentado se debe, a su juicio, a su capacidad para conectar con la gente al tocar temas y valores que son universales y están presentes en cualquier lugar del mundo, como el amor y la denuncia social”.

Reconoce que no está apegado a sus creaciones ni a las cosas materiales, “hago obras para la gente”, pero declara que le gusta conocer a los “padres de sus hijos”. Saber quién tiene los dibujos “me da tranquilidad”. Si quiere uno, dése prisa, le vuelan de las manos.

Fuente: http://fueradeserie.expansion.com/2012/04/13/personajes/1334316760.html

 
 

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